- Y…si.
- Bueno. Entonces repasemos señor Saúl Carlos: este es un trabajo que va a requerir proactividad y una fuerte predisposición al trabajo en grupo. Desde el primer día se le harán aportes por lo que va a contar con cobertura médica.
- Aja…
- Luego de un análisis de su Currículum Vitae hemos decidido con nuestro cuerpo de psicólogos escogerlo a usted. Lo único que me tiene que responder es si está dispuesto a trabajar en el horario de 3 a 10 de la mañana en nuestras oficinas de Constitución.
- Y…si.
- Saúl, lo noto un poco distante. Usted está convencido de su postulación para el trabajo; mire que, le repito, usted ha sido el afortunado por encima de otros 50 aplicantes.
- No, por favor, desde ya que me encuentro inmensamente satisfecho de ser el escogido. Me decía…
- Sigamos. De acuerdo a su currículum usted tiene un avanzado nivel de inglés-
- Estudié ocho años en un instituto. Con varios exámenes aprobados por Cambridge.
- Bien. Entonces va a ingresar en nuestra sección de atención al público bilingüe. También afirma tener acabados conocimientos en sistemas y un título universitario de Diseñador Gráfico. Cuénteme, ¿Por qué no ejerce en su rubro?
- Bueno…- Saúl se mordió el labio inferior aguantándose las ganas de espetarle un: “imagínese”- No he tenido suerte. Quizás el diseño no sea lo mío- nunca se había sentido tan poco auténtico en su vida, pero que más da: “dale que va” dijo alguna vez Enrique Santos Discépolo.
- Parece que la suerte va cambiando mi querido Saúl Carlos, ¿ve que no todo está perdido?- el anónimo entrevistador hablaba con aires de estar haciendo un favor.
- Y…si- si Batman hubiese visto la cara de poker de Saúl seguramente volvería a sentir miedo de su venido a menos enemigo: el Guasón.
- Su sueldo va a ser de 1280 pesos. Trabajando de martes a domingo con un franco y medio por semana. ¿Estamos de acuerdo?
- Y…si- en todo momento Saúl hacía el esfuerzo por retener la imagen de Nestitor diciendo sus primeras palabras, sonriendo al verlo entrar por la puerta y caminando a los tumbos para acudir en su encuentro.
- ¿Tiene alguna duda? Si no. Nos vemos el martes para iniciar con el trabajo.
- Esta todo claro. Hasta el martes señor.
- Hasta el martes.
La vorágine citadina normalmente implica que la gente se amontone en aras de conseguir ingresar al subte. Saúl dejó pasar dos línea E porque simplemente no logró dar el primer paso para subirse.
Planeaba la estrategia para hacerle frente a su amada Marie July que seguramente lo esperaría con mate aguardando las buenas nuevas. Soplaban aires de cambio para todos los gallos, le había dicho Mary en la enésima relectura de Ludovica, su libro de cabecera. Saúl no creía mucho en eso, pero aguantaba maratónicas sesiones de astrología y misticismo como preámbulo a cada una de sus miles de entrevistas laborales.
Estación Mitre, parada. Mejor seguir hasta Medalla Milagrosa. Caminaría más, pero el aire del parque le ayudaría a despejarse. Bah, en realidad nada era calculado. Simplemente no bajó.
- Hola amor, llegué- la comisura de los labios se extendía a modo de sonrisa, pero una lagrima desobediente asomaba por el rabillo del ojo y amenazaba con destruir todo su plan.
- ¿Cómo te fue? Te demoraste más de lo que esperaba. Te tuvieron bastante. ¿Quedaste? ¿Alcanzaste a comprar las cosas que te pedí? Nestitor ya se durmió así que habla despacito.
Saúl odiaba que Mary July lo agobiara a preguntas porque nunca sabía que responder. Igual esta vez le dio lo mismo.
- Empiezo el martes…
- ¡Que bueno! Felicitaciones. ¿Cuánto te van a pagar?- Mary July era una chica sin muchos rodeos, lo cual esta bien…a veces.
- Alrededor de 1300- el redondeo para arriba siempre aminora el impacto- pero tenemos obra social para Nestitor.
- Con eso no pagamos ni lo que debemos de expensas…
- Y…no.
- ¿Y el alquiler?
- …
- No me hagas el mudo…que me pone peor.
- …ah, me olvide de las compras- el intento por cambiar de tema no fue muy audaz. Fue como intentar callar a un chancho a patadas.
- Yo así no puedo más Saúl Carlos. ¡Esto se desbarranca y vos no me ayudas!
Saúl que huye sirve para otra batalla. Llamó al ascensor y fue a ver si algún almacén permanecía abierto a las 11 de la noche. Una lisa y llana excusa, apenas pisó la calle se fue a lo de Juan Domingo, un ex compañero de un estudio de diseño –despedido para la misma época que Saúl- que estaba siempre peor, lo cual lo regodeaba en su miseria. Tiró un colchón y durmió en un monoambiente que no era el suyo, cambiar de aire siempre viene bien.
Domingo 10 de la mañana, los reencuentros siempre son extraños. Con Mary July no se sabe que esperar. Abrió la puerta con cara de perro recién golpeado y allí estaba ella: Cristina, la eterna salvadora de pobres y desdichados, la hija de aristócratas de cuna bien, que sabía como era la receta de la vida pero nunca la había tenido que aplicar (ah, y por cierto, la madre de Mary July).
- Ya les llené la heladera querido.
Si Saúl pudiera elegir, preferiría que su suegra le parta una sartén en la cabeza a que le haga un favor. Sabía las consecuencias.
- Tu vida no terminó con el estudio. Tenés una familia. No podés seguir con tus sueños de diseñador, hay que seguir querido.
- Y…si- Saúl se quedó cavilando acerca de la palabra “querido”-el martes arranco.
- Me dijo Mary. Pero con ese sueldo no hacen nada.
- Y…no.
La inquisición terminó gracias a la aparición de Nestitor que se acababa de levantar y pedía atención. Saúl no dejó escapar la oportunidad y escapó con el niño en los brazos.
Las visitas de Cristina duraban exactamente el tiempo que tardaba en enrostrarle a Saúl sus desdichas, así que esta vez fue fugaz. A la vuelta del parque Mary July, Saúl y Nestitor cenaron en un absoluto silencio. Era la última cena a horarios normales que tendrían, todos lo sabían, para que arruinarla con discusiones estériles.
Llegó el martes.
- Buenos días mi nombre es Saúl Carlos Mendez, esto es servicio de atención al cliente de Moviton ¿en qué puedo serle útil?….